Quiero amarte hasta que mis venas exploten
y mis ojos revienten y mis poros expidan
mi perfume el cual es tuyo. Amarte hasta que
mis labios estén en carne viva y mi cáliz no
soporte de tu amor y mi cuerpo estalle encima
del tuyo.
Puedes encontrar desde poemas hasta mis pensamientos.
Porque te alejas
Sí es por el viento
Entonces huye
Porque te persigue
Un huracán.
Unos se vanaglorian de la estirpe,
del saber, el vigor o la fortuna;
otros, de la elegancia extravagante,
o de halcones, lebreles y caballos;
cada carácter un placer comporta
cuya alegría a las demás excede;
pero estas distinciones no me alcanzan
pues tengo algo mejor que las incluye.
En altura, tu amor vence al linaje;
en soberbia al atuendo; al oro en fausto;
en júbilo al de halcones y corceles.
Teniéndote, todo el orgullo es mío.
Mi única miseria es que pudieras
quitarme todo y en miseria hundirme.
Hacia el final de su reciente estudio de las ideas empleadas por pueblos tribuales,
Supongo que la elegancia continúa siendo un ideal científico general; pero en ciencias sociales muy a menudo se dan desarrollos verdaderamente creativos apartándose de ese ideal. El avance científico comúnmente consiste en una progresiva complicación de lo que antes parecía una serie hermosamente simple de ideas, pero que ahora parece intolerablemente simplista. Una vez producida esta especie de desencanto, la inteligibilidad y, por lo tanto, la fuerza explicativa reposan en la posibilidad de sustituir por lo abarcado pero comprensible lo abarcado pero incomprensible a que se refiere Lévi-Strauss. Whitehead ofreció una vez la siguiente máxima a las ciencias naturales: “Busca la simplicidad y desconfía de ella”; a las ciencias sociales podría haberles dicho: “Busca la complejidad y ordénala”.
Ciertamente el estudio de la cultura se ha desarrollado como si se hubiera seguido esta máxima. El nacimiento de un concepto científico de cultura equivalía a la demolición (o, por lo menos, estaba relacionado con ésta) de la concepción de la naturaleza humana que dominaba durante
Una cita que hace Lovejoy (cuyo magistral análisis estoy siguiendo aquí) de un historiador de la ilustración, Mascou, expone la posición general con esa útil llaneza que a menudo encontramos en un escritor menor:
“El marco escénico [en diferentes tiempos y lugares] ciertamente cambia y los actores cambian sus vestimentas y su apariencia; pero sus movimientos internos surgen de los mismos deseos y pasiones de los hombres y producen sus efectos en las vicisitudes de los reinos y los pueblos”.
Ahora bien, no cabe menospreciar esta concepción, ni tampoco puede decirse, del concepto a pesar de mi referencia a su “demolición”, que haya desaparecido completamente del pensamiento antropológico contemporáneo. La idea de que los hombres son hombre en cualquier guisa y contra cualquier telón de fondo no ha sido reemplazada por la de “otras costumbres, otras bestias”.
Sin embargo, por bien construido que estuviera el concepto iluminista de la naturaleza humana, tenía algunas implicaciones mucho menos aceptables, la principal de las cuales era, para citar esta vez al propio Lovejoy, la de que “todo aquello cuya inteligibilidad, verificabilidad o afirmación real esté limitada a hombres de una edad especial, de una raza especial, de un determinado temperamento, tradición o condición carece de verdad o valor o, en todo caso, no tiene importancia para un hombre razonable”. La enorme variedad de diferencias que presentan los hombres en cuanto a creencias y valores, costumbres e instituciones, según los tiempos y lugares, no tiene significación alguna para definir su naturaleza. Se trata de meros aditamentos y hasta de deformaciones que recubren y oscurecen lo que es realmente humano –lo constante, lo general, lo universal– en el hombre.
Y así, en un pasaje hoy muy conocido, el doctor Johnson consideraba que el genio de Shakespeare consistía en el hecho de que “sus personajes no están modificados por las costumbres de determinados lugares y no practicadas por el resto del mundo, o por las peculiaridades de estudios o profesiones que pueden influir sólo en un pequeño número, o por los accidentes de transitorias modas u opiniones”. Y Racine consideraba el éxito de sus obras de temas clásicos como prueba de que “el gusto de París... coincide con el de los atenienses; mis espectadores se conmovían por las mismas cosas que en otros tiempos arrancaban lágrimas a los ojos de las clases más cultivadas de Grecia”.
Lo malo de este género de opinión, independientemente del hecho de que suena algún tanto cómica procediendo de alguien tan profundamente inglés como Johnson o tan profundamente francés como Racine, está en que la imagen de una naturaleza humana constante e independiente del tiempo, del lugar y de las circunstancias, de los estudios y de las profesiones, de las modas pasajeras y de las opiniones transitorias, puede ser una ilusión, en el hecho de que lo que el hombre es puede estar entretejido con el lugar de donde es y con lo que él cree que es de una manera inseparable. Precisamente considerar semejante posibilidad fue lo que condujo al nacimiento del concepto de cultura y al ocaso de la concepción del hombre como ser uniforme. Cualesquiera que sean las cosas que afirme la moderna antropología –y parece que en un momento u otro afirmó casi todas las cosas posibles–, hoy es firme la convicción de que hombres no modificados por las costumbres de determinados lugares en realidad no existen, que nunca existieron y, lo que es más importante, que no podrían existir por la naturaleza misma del caso. No hay, no puede haber un escenario donde podamos vislumbrar a los actores de Mascou como “personas reales” que pasean por las calles haraganeando, desentendidas de sus profesiones y exhibiendo con ingenuo candor sus espontáneos deseos y pasiones. Estos actores podrán cambiar sus papeles, sus estilos de representación y los dramas en que trabajan; pero –como el propio Shakespeare desde luego lo observó– están siempre actuando.
Esta circunstancia hace extraordinariamente difícil trazar una línea entre lo que es natural, universal y constante en el hombre y lo que es convencional, local y variable. En realidad, sugiere que trazar semejante línea es falsear la situación humana o por lo menos representarla seriamente mal.
Consideremos el trance de los naturales de Bali. Esos hombres caen en estados extremadamente disociados en los que cumplen toda clase de actividades espectaculares –clavan los dientes en las cabezas de los pollos vivos para arrancarlas, se hieren con dagas, se lanzan a violentos movimientos, profieren extraños gritos, realizan milagrosas hazañas de equilibrio, imitan el acto sexual, comen heces– y lo hacen con tanta facilidad y de forma tan repentina como nosotros caemos en el sueño. Esos estados de rapto son una parte central de toda ceremonia. En algunos casos, cincuenta o sesenta personas caen una tras otra (“cual una hilera de petardos que van estallando”, como hubo de decirlo un observador), y salen del trance a los cinco minutos o varias horas después sin tener la menor idea de lo que han estado haciendo y convencidas, a pesar de la amnesia, de que han tenido la experiencia más extraordinaria y más profundamente satisfactoria. ¿Qué conclusión puede uno sacar sobre la naturaleza humana a partir de esta clase de cosas y de los millares de cosas igualmente peculiares que los antropólogos descubren, investigan y describen? ¿Que los naturales de Bali son seres peculiares, marcianos de los Mares del Sur? ¿Que son lo mismo que nosotros en el fondo pero con ciertas costumbres peculiares, aunque realmente incidentales, que nosotros no tenemos? ¿Que tienen dotes innatas o que instintivamente se ven impulsados en ciertas direcciones antes que en otras? ¿O que la naturaleza humana no existe y que los hombres son pura y simplemente lo que su cultura los hace?
Con interpretaciones como éstas, todas insatisfactorias, la antropología intentó orientarse hacia un concepto más viable del hombre, un concepto en el que la cultura y la variedad de la cultura se tuvieran en cuenta en lugar de ser consideradas como caprichos y prejuicios, y al mismo tiempo un concepto en el que sin embargo no quedara convertida en una frase vacía “la unidad básica de la humanidad”, el principio rector de todo el campo. Dar el gigantesco paso de apartarse de la concepción de la naturaleza humana unitaria significa, en lo que se refiere al estudio del hombre, abandonar el Edén. Sostener la idea de que la diversidad de las costumbres a través de los tiempos y en diferentes lugares no es una mera cuestión de aspecto y apariencia, de escenario y de máscaras de comedia, es sostener también la idea de que la humanidad es variada en su esencia como lo es en sus expresiones. Y con semejante reflexión se aflojan algunas amarras filosóficas bien apretadas y comienza una desasosegada deriva en aguas peligrosas.
1. Lee un libro
Toma un libro que verse sobre un asunto que te sea completamente novedoso. Lee una novela que transcurra en el antiguo Egipto. Aprende algo de economía. Existen multitud de libros populares excelentes que tocan temas de no-ficción y que además de entretener cumplen el cometido de enseñar un montón de cosas sobre un tema concreto. Conviértete cada semana en un experto en algo nuevo. Diversifica un poco tus lecturas, abandona los temas que te son familiares. Si normalmente lees libros de historia, pásate a una novela contemporánea. Lee a autores extranjeros, a los clásicos y elige otros al azar. Tu cerebro no solo se verá beneficiado por tener que trabajar imaginando otros períodos históricos, otras culturas y otras gentes, sino que además obtendrás historias interesantes que contarle a los demás, lo cual te hará pensar y establecer conexiones entre la vida moderna y las palabras.
2. Juega un poco
Los juegos son una forma maravillosa de excitar y retar al cerebro. Los sudokus, crucigramas y juegos electrónicos tipo “brain training” son formas estupendas de mejorar la agilidad cerebral y la capacidad de memorizar. Estos juegos se basan en la lógica y en las capacidades verbales, matemáticas, etc. Además son divertidos. Se obtiene más beneficio practicando estos juegos un poquito cada día (15 minutos, más o menos) que haciéndolo durante horas.
3. Usa tu otra mano
Pasa el día haciendo cosas con tu mano no dominante. Si eres zurdo abre las puertas con la mano derecha. Si eres diestro intenta usar las llaves con la mano izquierda. Esta sencilla tarea hará que tu cerebro establezca algunas conexiones nuevas y tenga que repensar la forma de realizar las tareas diarias. Ponte el reloj en la mano contraria para que recuerdes el reto del cambio de mano en las tareas.
4. Apréndete los números de teléfono
Nuestros modernos móviles memorizan todos los números que nos llaman. Nadie ha vuelto a esforzarse en recordar los números de teléfono, pero es una estupenda actividad para ejercitar la memoria. Apréndete un nuevo número de teléfono cada día.
5. Come para tu cerebro
Tu cerebro necesita que comas grasas saludables. Céntrate en las grasas de pescado como las del salmón salvaje, frutos secos como las nueces, y aceites como el de linaza u oliva. Ingiere más esta clase de alimentos y reduce las grasas saturadas. Elimina por completo los ácidos transgrasos de tu dieta.
6. Rompe con la rutina
Nos encantan las rutinas. Tenemos hobbies y pasatiempos que podemos hacer durante horas. Pero cuanto más nos habituamos a una tarea más se convierte en una naturaleza arraigada y menos trabaja nuestro cerebro al hacerla. Para ayudar de verdad a que tu cerebro se mantenga joven, rétalo. Cambia la ruta hacia el supermercado, usa tu mano contraria para abrir las puertas y cómete primero el postre. Todo esto forzará a tu cerebro a despertarse de sus hábitos y a prestar atención de nuevo.
7. Vete por un sitio diferente
En coche, o a pie, busca nuevas rutas para llegar a donde quiera que vayas. Este pequeño cambio en la rutina ayuda al cerebro a practicar con la memoria espacial y las direcciones. Intenta cambiar de acera y altera el orden en que visitas tus tiendas preferidas para así cambiar la rutina.
8. Adquiere una nueva habilidad
Aprender una nueva habilidad pone a trabajar a múltiples áreas cerebrales. Tu memoria entrará en juego, aprenderás nuevos movimientos y asociarás las cosas de un modo diferente. Lee a Shakespeare, aprende a cocinar o a construir un avión con palillos, todo sirve para retar al cerebro y darte cosas nuevas en las que pensar.
9. Haz listas
Las listas son maravillosas. Hacer listas nos ayuda a asociar unos datos con otros. Haz una lista de los lugares a los que has viajado. Haz una lista de todas las comidas sabrosas que has probado. Haz una lista con los mejores regalos que has recibido. Haz una lista mental diaria para ejercitar a la memoria y para conseguir nuevas conexiones cerebrales. Pero no dependas demasiado de ellas, haz una lista con todo lo que necesitas comprar pero luego trata de no usarla en el supermercado. Usa la lista una vez que hayas metido todos los productos en la cesta simplemente para comprobar tu memoria. Haz lo mismo con tu agenda de quehaceres diarios.
Encuentra algo que te cautive, que puedas hacer fácilmente en casa y que no cueste demasiado dinero. Haz fotografías con una cámara digital, aprende a dibujar o a tocar un instrumento, practica nuevos estilos de cocina o escribe. Todas estas son buenas elecciones.
CEREBRO, LENGUAJE, CONDUCTA O MEDIO AMBIENTE.
POR CAROLINA HERNANDEZ GALEANO
El tema que voy a desarrollaren el siguiente texto se trata de la relación que existe entre cerebro, lenguaje, conducta o medio ambiente; en él encontraremos como estos tres conceptos, los desarrolla el hombre y como influye en el comportamiento.
Cuando hablamos del cerebro el tema a desarrollar es la neurolingüistica y como esta ciencia estudia las estructuras del cerebro que permiten procesar y comprender un lenguaje. Debemos aclarar que el cerebro es un órgano con millones de células o neuronas las cuales si sufren algún daño no pueden ser reparadas, estas pueden reproducircen pero en otro lugar de donde fue el daño y no posee la misma potencia de las neuronas que ya nacen con cada persona. En el cerebro, se encuentra un lugar determinada en el cual esta el área del lenguaje y pertenece al hemisferio izquierdo, en donde se haya de igual modo el área de broca que es el encargado de la producción del lenguaje, y el área de wernicke es donde se da la comprensión. Si alguna de estas áreas sufren un daño o afasia el individuo tendría unas deformaciones fonemicas y fonéticas, tendrían alteraciones del contenido semantico.
El nacimiento del lenguaje viene de dos teorías las cuales son: la mutación biológica en la que todo fue brocado por el aumento en las dimensiones del cerebro a medida que el lenguaje iba evolucionando. La otra teoría es la del salto evolutivo que está fue ocasionada por los cambios climáticos y el estiramiento del cuello y la laringe, pero de igual modo el descenso de la faringe fue de gran importancia en esta teoría. El lenguaje es la expresión del lenguaje individual o colectivo; ya se a significativo es emotivo por que la persona se comunica es por lo que siente y lo transmite de igual modo de indicación y representación y son producidos por los órganos llamados del habla.
El lenguaje es una función cerebral altamente compleja que emerge de la interacción entre el desarrollo biológico del cerebro y el medio social, es decir que si la persona no tiene contacto con lo que existe a su alrededor de igual manera axial seria la forma de expresarse y de interactuar con otra persona al encontrarse con la oportunidad de hacerlo un ejemplo mas concreto para lo que he dicho antes es ” para que un niño diga sus primeras palabras tarda un año para poder desarrollar los circuitos que le permiten hablar en ese proceso de formación no parase nuevas neuronas lo que le hace falta a su cerebro para formar nuevos circuitos es el aprendizaje, a través de la familia como primera escuela y la sociedad como formadora de su personalidad .el medio ambiente es esencial en la formación de los circuitos neuronales y por esta razón un niño aprende del medio ambiente que lo rodea
Por concluir la neurolingüistica, al tener bien desarrollada sus áreas la fluidez de la personal querer expresarse o dirigirse a cierta persona, su lenguaje seria muy bueno.
Cuando nosotros estemos de docentes vamos a encontrar en este medio con muchos niños que por motivos diversos van a tener daños de algunos de los tres conceptos y nosotros podemos ayudar al niño con sus problemas.
El lenguaje es el don más maravilloso que posee toda persona y con este podemos sacar a toda persona de la ignorancia en la que habita.
Aparición del lenguaje simbólico
Hablar de la aparición del lenguaje humano, lenguaje simbólico por lógica parecería implicar que hay que hablar previamente de la cerebración, y eso es bastante cierto, pero el lenguaje humano simbólico tiene sus antecedentes en momentos y cambios morfológicos que son previos a cambios importantes en la estructura del sistema nervioso central. Por ejemplo, los chimpancés pueden realizar un esbozo primario de lenguaje simbólico basándose en la mímica (de un modo semejante a un sistema muy simple de comunicación para sordomudos).
Ahora bien, el lenguaje simbólico por excelencia es el basado en los significantes acústicos, y para que una especie tenga la capacidad de articular sonidos discretos, se requieren más innovaciones morfológicas, algunas de ellas muy probablemente anteriores al desarrollo de un cerebro lo suficientemente complejo como para pensar de modo simbólico. En efecto, observemos la oro faringe y la laringe: en los mamíferos, a excepción del humano, la laringe se encuentra en la parte alta de la garganta, de modo que la epiglotis cierra la tráquea de un modo estanco al beber e ingerir comida. En cambio, en Homo sapiens, la laringe se ubica más abajo, lo que permite a las cuerdas vocales la producción de sonidos más claramente diferenciados y variados, pero al no poder ocluir completamente la epiglotis, la respiración y la ingesta deben alternarse para que el sujeto no se ahogue. El acortamiento del prognatismo que se compensa con una elevación de la bóveda palatina facilita el lenguaje oral. Otro elemento de relevante importancia es la posición y estructura del hioides, su gracilidad y motilidad permitirán un lenguaje oral lo suficientemente articulado.
Estudios realizados en
Además de todas las condiciones recién mencionadas, imprescindibles para la aparición de un lenguaje simbólico.
Por aventuras de su padre viajaron a FLORENCIA donde la niña fue creciendo y con ella llegaron las aventuras y dibujos de los mapas de las nuevas tierras por conquistar, no solo dibujaba de igual forma quería aprender las nuevas letra que aparecían a su alrededor .llego a la edad de 6 años cuando inicio su camino al conocimiento de lo que para ella hasta ahora era desconocido, llena de miedos y temores por enfrentar o tal vez encontraría dragones y monstruos que de pronto dañarían su integridad ese día se alisto, llevaba por arma su termo azul de pececitos pero para ella era su lanza en la batalla, su ponchera amarilla su escudo. Al llegar a ese recinto vio a un presunto enemigo que con el tiempo llegaría hacer su amigo, pero la única reacción de CAROLINA fue desbordar en llanto por que no quería estar ahí, pero con el pasar del tiempo llego a acostumbrase y ya quería vivir haya con sus compañeros de batalla.
En especial con aquel personaje como le decían a su amigo el grande “profesor” que con una sonrisa alentaba sus caballerosos corazones y les mostraba los misterios de la vida. Lo primero que les enseño fue las vocales y con ayuda de aquel gran libro “nacho” en el cual descubrió las vocales y todas las palabras que comenzaran con ellas, luego leer y escribir como por ejemplo papá, mama, o mi mama me mima CAROLINA, al saber todo esto se sintió que podía conquistar otros reinos por que se hallaba poderosa pero lo único que podía hacer era contarle a la reina del castillo , su mamá ella parecía loca escribiendo en el aire o leyendo cualquier pergamino que cayera en sus manos. Su primer escrito fue al rey del polo norte o mas bien conocido como papá Noel , ya después de cursar los siguientes años ella cambio de escuela por sucesos increíbles , su educación no fue distinta a la de los demás niños…
Lo que se sabe es que a los nueve años cursaba cuarto grado acompaña de lecturas básicas como cuantos, leyendas, moralejas y no le interesaba ninguna de esas lecturas para ella los profesores eran simples enemigos por vencer ganando así sus batallas llegando a sexto grado donde aparecían los gigantes y se3 sentía pequeña no solo por su valor sino por su estatura , pero no dejo de ser buena estudiante la profesora que admiro al llegar fue la que dictaba castellano y cual nombre nunca olvidara MARIA DILIA ella la acompaño hasta cuando formo un caballero para que luchara en una vida nada fácil una de las primeras lecturas que le dio su profesora fue de la editorial torre amarilla compartiendo a susan y haciendo compresiones de lectura le enseño a interesarse por la lectura y quería que CAROLINA fuera grande y dándole animo para el mañana.
En los años siguientes de su estudio siguió apareciendo los libros, la letras. La poesía y la rima en su vida. Hoy en día estudia LICENCIATURA EN LENGUA CASTELLANA enamorada y llena de aniño para hacer como su profesora o llegar a ser mejor y darle a las personas el gran gusto por la lectura.
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